LA LUZ HACE RESPLANDECER EL SANTUARIO DIOCESANO DEL SALIENTE POR LA CANDELARIA 

Abrazado por la mayor concentración de almendros en flor de todo el continente, el Santuario Diocesano del Saliente amaneció muy concurrido el pasado domingo para celebrar la luminosa fiesta de la Candelaria. Festejo rescatado desde hace un par de años, que contó con unos invitados de excepción. Se trataba de una treintena de familias que, a lo largo del pasado año, acudieron al Roel para bautizar a sus hijos. Precisamente estos pequeños, junto con la Cuadrilla de Ánimas del Saliente dirigida por Francisco Martínez Botella, fueron los que llenaron de alegre música este maravilloso enclave de la sierra de las Estancias. Coplas y sones que, en más de una ocasión, hicieron brincar y bailar parrandas a los peregrinos en el amplio atrio. En la enorme explanada, mientras tanto, varias decenas de vehículos recibieron pacientemente la bendición del Rector con su correspondiente dosis de agua bendita.
Una ligera lluvia, aunque no desbravó a los peregrinos, forzó a que la bendición de las candelas se realizara en uno de los salones internos. También la procesión, donde cada uno de los peregrinos portaba su candela prendida, discurrió por los claustros y galerías del histórico Santuario. La solemne Santa Misa fue predicada por don Francisco José Parra Moreo, sacerdote murciano devoto de la Pequeñica que peregrinó con algunos amigos.
Gran entusiasmo generó el anhelado sorteo de la “Torta de la Virgen”, delicioso dulce elaborado en la aldea albojense de las Pocicas con una receta centenaria y multitud de ingredientes. La mano inocente de la pequeña Triana escogió la papeleta premiada, que agració a doña María José. Luego, bajo la sagrada imagen de la Pequeñica, fueron presentados los niños para ponerlos bajo su maternal protección.
Ya con el favor de una climatología más adversa, los peregrinos alargaron la fiesta con comidas familiares y encomendándose para partir a Nuestra Señora de los Desamparados del Buen Retiro del Saliente Coronada.